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Psicólogo de cabecera

Cómo mejorar las malas experiencias en el ámbito del desarrollo personal

El “mundo de la mente”, para llamarlo de alguna manera, es un paraíso de estudio reciente. Digo paraíso para referirme aquel lugar misterioso lleno de sorpresas agradables y que todos podemos aprovechar. Digo reciente porque si lo comparamos con otras disciplinas, como el “mundo de las infraestructuras” , el del “cuerpo humano” o el de los” números”, no solo se queda el último de la fila, sino que como hermano menor adoptado, se lleva palos por todos lados.

Debemos recordar,  que la madre de la psicología fue la filosofía, y esa última se quedó relegada a un campamento jipi con la historia y la literatura, pues parece que no tienen espacio para un mundo de especialistas y especialidades. Así que en expensas de poder adaptarse al sistema, la psicología se aunó al mundo moderno y a rebufo de todos, quiso copiar y replicar la manera de hacer de su nueva familia: La ciencia.

Lo integró todo, el método, el marketing, el diagnóstico, la investigación rigurosa, los laboratorios, el PIR etc. Fue a vivir a la ciudad para dejar atrás los paseos socráticos con Epicuro, para seguir el río de los triunfadores.

Todo fue más o menos bien, algún ajetreo ético con los psicólogos sociales experimentales de los 70, pero la cosa creció que dio gusto. Tanto se puso de moda que se expandió hasta invadir otros ámbitos y tomar prestados otros juguetes, tantos,  que parecía que “todo era psicológico”.

En fin, como buena erudita, la disciplina de las ideas y las reflexiones se había convertido en la del cerebro, las emociones y el crecimiento personal. Por fin llegó a la mayoría de edad y contábamos con un montón de subespecialidades; que si Psicogenética, Neuropsicología, Psicología social, Psicología básica, Psicología del deporte, Psicología evolutiva, Psicobiología, entre muchas otras. Sin entrar a valorar si nos habíamos pasado con las divisiones, o si parecía más bien un -¡Quién da más!- del mercadillo de los domingos, al final nos integramos a nuestra nueva “famiglia”[i].

Y ahora que…

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Visita inesperada del doctor de cabecera

Pues ahora, como ley de vida , la nueva psicología, ha tenido descendencia, aunque en mi opinión demasiados hijos a mantener para un nivel de vida ” Trumpniano”. Hijos como,  El Coaching, la PNL, la Psicología positiva, la Mediación, Psicomarketing, psicogeografía e innumerables psicoterapias. Todas han brotado para dar aun más ahínco a una patológica especialización . Tanto es así , que el límite acabará siendo tantas divisiones como personas en el maldito planeta, los recursos naturales se acabarán, pero la mitosis va a seguir como patrón incansable de división del trabajo.

Aunque pueda parecer una crítica, no pretende serlo, porque como nos pasa a todos, cuando queremos conseguir algo, nos gusta recibir la mejor ayuda posible (y si es barata, ni te digo…), y el especialista parece ser la mejor opción. Tengo un problema en el pie izquierdo, pues al podólogo que me voy, quiero construir una casa ecosostenible aviso a un bioarquitecto; necesito asesoramiento para comprarme un deportivo, una llamadita a los de Top Gear.

Pero, ¿qué pasa si lo que quiero es un especialista en mis problemas personales, laborales o existenciales?

Uno de los grandes secretos de la Psicoterapia y derivados, es el llamado “rapport”, el estado de sintonía psicológica y emocional entre personas, es decir lo que solemos llamar como: “buenas vibraciones” o el “parece como si nos conociéramos de toda la vida”. Este estado permite avanzar en el proceso de mejora,  y ayuda significativamente al resultado positivo del servicio y la disciplina. Por el contrario, sin un buen rapport todo se desmorona.

Con todo esto parece esencial que todo cliente de la salud mental pudiera recibir al mejor especialista para él mismo, generar un rapport de la ostia y una efectividad más que notable. Y así nos ahorraríamos las innumerables y costosas malas experiencias de todo el sector.

Pues bien, ¿dónde está la persona que derive hacia el mejor profesional de la salud mental en cada caso?

Vamos a poner un ejemplo:

Una persona de 46 años acude a consulta para mejorar su situación personal y retomar el rumbo en su vida. No hace mucho dos acontecimientos le marcaron profundamente, el fallecimiento de un familiar y la pérdida del trabajo. Suele actuar impulsivamente, aunque luego reflexiona mucho sobre lo acontecido. Tiene devoción por las nuevas tecnologías y su entorno social suele ser del mismo sexo. Está acostumbrado/a a que le digan lo que tiene que hacer y se pone nervioso/a cuando debe elegir por si solo/a. Es una persona constante y trabajadora, pero le cuesta manejarse en situaciones nuevas.

Este resumen desordenado podría ser la entrada a consulta de alguien que busca al mejor especialista en su caso. Teniendo en cuenta todo lo dicho y más, que por motivos de espacio no está incluido, obtendríamos una serie de características personales (partes en negrita), que deberían ser analizadas por un “psicólogo de cabecera“. Después de una sesión de análisis y obtención de datos por parte del profesional, se pasaría a la derivación del especialista. En este caso ficticio podría desarrollarse de la siguiente manera:

1 Si el fallecimiento es reciente y no ha habido un duelo sano, habría unos primeros encuentros con un psicólogo del mismo sexo experto en duelos, donde también podrían tratar el tema de la impulsividad y la gestión emocional.

2 En segundo término parece adecuado redireccionar su vida y poner objetivos laborales y personales. En este caso y mirando hacia el futuro, un experto en coaching, podría tratar aquellos temas relacionados con elegir lo que quiere, y crear un plan estratégico de acción. Todo esto apoyado por las nuevas tecnologías.

Como conclusión, me gustaría recalcar la necesidad de sanear todo este tinglado del crecimiento personal, ya que optimizado podría llegar a ser más que la “fuerza” en Star Wars (si los fans me permiten la comparación)

 

Tan importante es que el cliente elija al profesional, como que el profesional pueda hacer lo mismo con el cliente, ya que el vínculo entre ellos, marcará parte del éxito del proceso.  – Pol Fages –

[i] Entiéndase familia en italiano, parodiando en núcleo familiar del film el Padrino

Soy Psicólogo, Coach y Mediador. Mi objetivo es claro, indagar en lo que eres bueno/a, potenciarlo y conseguir lo que te mereces. | www.coachingrow.com • ....
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